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jueves 21 de agosto de 2008

DON DAERT


¡¡Quien diría que algunas veces el recuerdo menos esperado está a la vuelta de casa!! Así me sucedió en la tarea de recopilar aquellos hermosos momentos de mi paso por nuestro querido Gymnasium. Solo caminé unas pocas cuadras, serían tres o cuatro. Y allí lo encontré, en una apacible tarde de invierno, sentado en una silla a la vera de su casa, a Don Daert. ¿Pero quién era este personaje? Nada menos que el chofer del ómnibus de la Universidad, que nos condujo en nuestra gira de egresados. Ya anciano, le costó mucho recordarme, pero su estirpe criolla, de hombre callado y concentrado, parecía mantenerse intacta. Estas cualidades, junto a la actitud picaresca y extravertida del Maesse Bru, hacían de ellos la pareja imbatible que nos esforzábamos en ganar en memorables partidos de truco, en los altos de nuestro viaje.
Año: 1962. Nuestra meta: La Quiaca. Elegimos una ruta inusual y difícil para esa época, sobre todo por el mal estado de los caminos. Ir por Tafí del Valle, Animaná, Cachi, bajar al Valle de Lerma por la Cuesta del Obispo para llegar a Salta, no era lo más apropiado. Recuerdo que para llegar a Cachi, tuvimos que sortear algunos arroyuelos que cortaban el camino y Don Daert, diligentemente, nos indicaba como rellenar la huella con piedras y lajas, para que pudiera cruzar el ómnibus. Llegar a Cachi nos causaba inquietud y curiosidad; era el lugar remoto de inspiración del “Tío” Santos Legname para concebir sus mejores cuadros. Muchos veranos estuvo como huésped, tal vez inspirado por el follaje verde, de un verde que lo apasionaba, de los saúcos del lugar y la majestuosidad de las montañas.
Pero el recuerdo más fuerte que nos dejó Don Daert, fue sin dudas al regreso, una vez cumplida nuestra meta de alcanzar La Quiaca. Llegamos al complejo Altos Hornos Zapla, en Palpalá, primer centro siderúrgico del país, para pasar nuestros últimos días de gira. Apenas transcurrido uno o dos días, recibimos la triste noticia del fallecimiento de la mamá de Emilio Forté. Presuroso, y acompañado por Eduardo Fajre, emprendió un rápido retorno. El grupo quedó consternado y decidimos suspender el resto de la gira. Comenzamos casi de inmediato el retorno para acompañar a Emilio en ese difícil trance. El ómnibus enfiló normalmente por una larga recta con una fuerte pendiente entre laderas. Con la serenidad que lo caracterizaba, Don Daert, de forma enérgica y sorpresiva, nos ordenó que pasáramos al lado izquierdo del ómnibus. Es que se había quedado sin frenos y solo atinaba a detenerlo de la mejor manera. Su precaución de dejar vacíos los asientos del lado derecho le daba la posibilidad de poder frenar el ómnibus apelando al choque lateral contra la ladera del cerro, sin que nadie saliera herido.
Hoy a la distancia, podemos expresar que debido a esa imagen de seguridad paternal que nos infundía Don Daert, nunca entramos en pánico a pesar del enorme ruido y la inminencia del cruce perpendicular con la ruta principal. Bajamos casi sin palabras, asustados, pero el temple de nuestro amigo inmediatamente lo puso en papel de mecánico. Revisó los frenos y aplicó una solución casi mágica: selló con una pinza la tubería dañada, y agregamos alcohol en reemplazo del líquido de frenos perdido. Así pudimos llegar a un taller para solucionar definitivamente el problema. Arribamos a Tucumán al anochecer, y pudimos cumplir con nuestro deseo de estar junto a Emilio.
Ninguno de nosotros volvió a saber nunca más de él. Por ello creo hacer justicia al recordarlo de la mejor manera. Apelando a nuestra imaginación y sueños, a Don Daert lo recuerdo hoy como aquellos héroes de historietas, con la diferencia que esto ocurrió en la vida real.

Chino Buiatti

martes 29 de julio de 2008

LARGARON!!!

Es curioso cómo mis viejos compañeros están dejando de ser “compañeros viejos”. Ya pasamos los 60 años y casi todos (por no decir todos) están lejos del fenómeno que es Internet. Pero de a poco se van dando cuenta y van entrando al blog, motivados por algo que el ser humano nunca pierde: la curiosidad. Y de ello conversamos en otro asado que tuvo lugar el pasado miércoles 23 de julio.

¿Que en menos de tres meses nos hayamos reunido por segunda vez y que se sumaron al grupo dos compañeros más, llegando a trece? No es casual ni aventurado decir que justamente hay algo que nos está motivando y dando mayor periodicidad en las reuniones. En nuestro caso, aunque hay remolones que no lo quieren aceptar, es justamente el valor de esta gran posibilidad del blog lo que nos está dando un nuevo matiz a nuestras vidas y de allí la necesidad de estar cada día más cerca. Y qué decir para ratificar lo dicho, que el Petiso Leites me mandó una semblanza del Tío Santos Legname ¡¡¡para subirla al blog!!! En mi carta Punto de Partida, justamente los invitaba a que se sumaran a colaborar con sus recuerdos y por lo visto podemos utilizar esa expresión clásica de los burreros: LARGARON!!!





Marito Loquillo Vega y Coco Quinteros, que no llegaron a egresar con nuestro grupo, pero nos acompañaron hasta 4º y 5º año, fueron esta vez también de la partida. (En la foto, con Kike López Zigarán). También reapareció Yaco Bercovich.

Solo me queda para concluir esta nota, dirigirme a algunos compañeros y decirles de manera personalizada:

Turco Fajre: el intelectual del grupo, el que más libros lee a diario. Entonces pregunto: ¿te cuesta tanto invertir los papeles y escribir unas cuantas líneas para el blog?

Emilio Forté: fuiste el abanderado del cole. Animate, carajo!! No sabes lo que te pierdes!!

Palito Holgado: arquitecto y decano universitario; un bosquejo edilicio del viejo Gymnasium, allá por los años 50, será agradecido.

Gordo Gorodner: eres médico y cuantas recetas escribirás por día. Bueh, anímate entonces a redactar algo, que los recuerdos te lo reclaman.

Alberto Torrens: otro médico que corre tanto o más que el correcaminos, o Tom Hanks en la película Forrest Gump. Pará che y escribí un poquito!!

Queridos compañeros, estoy seguro que nuestros encuentros serán cada vez mas frecuentes y sabrán apreciar lo interesante de este medio para comunicarnos.

Chino Buiatti, Promoción 1962

El "Tío" Santos Legname


Escribir sobre el “Tío” Santos Legname, es recordar a uno de esos hombres que sin resaltar demasiado, campechano, de decir quedo, sin ocultar sus “tucumanismos”, nos enseñaron y guiaron en nuestra formación.

Santos Legname, nuestro “Tío”, solo lo era para sus queridos y entrañables alumnos. El apelativo “Tío” no era una casualidad. Ni siquiera el antecedente de aquel famoso “Tío” de la política de los años 70. Tampoco se debe a una ironía del que trata de engañar y hacer el cuento.

El “Tío”, ese “Tío”, tenía como antecedente al profesor de dibujo y pintura que se había jubilado años antes: el “Papi”. De ahí siguiendo con esa incipiente raigambre familiar del colegio, la familia gymnasista, el obligado sucesor era el “tío”.

Santos Legname formaba parte de esa primera generación de artistas tucumanos que nacieron para la pintura, el grabado, el dibujo y la escultura, allá por los años 50. Hermano de otros grandes de la filosofía, las letras, la música y las ciencias, que se acunaron en esa ya famosa a nivel internacional Universidad Nacional de Tucumán.

Tal como lo recuerdo, el “Tío” amaba sus raíces culturales, y hablaba con orgullo de su época de “fotógrafo de plaza”. Entre las cualidades que esta primera profesión le había dado podría citar “el ojo plástico y de la composición”, su capacidad para detener “el instante de luz”, transmitir en la pintura su sentimiento, y esas sombras que cuentan un momento de la historia del paisaje. Su sentir era paisajista.

Todavía recuerdo mi primer campamento, el del Río Cochuna, año 1957... Nuestros ojos descubridores acompañaban al “Tío” a encontrarse por primera vez con la magia de pintar un cuadro. La ubicación del caballete y la tela, la elección del paisaje y sus elementos, el delineado... Cómo de esa paleta maravillosa, con perfumes, para mí agradables e inolvidables del óleo, de los barnices y diluyentes, iba apareciendo el paisaje elegido. Paisaje con luces nuevas, más el agregado plástico de elementos únicos surgidos de la imaginación del artista, que daban el toque imposible de captar en una fotografía. A lo largo de dos semanas de campamento surgía una obra que para nuestra satisfacción al contemplarla, hoy podemos contar una historia.

¡El artista no solo pinta el cuadro sino que está en él! Es lo que sucede con los profesores y alumnos de esos momentos iniciáticos del colegio. Nosotros los alumnos íbamos construyendo “nuestro colegio”, le dábamos características que lo hacían único, construíamos una institución con sus reglas y acuerdos, excluíamos lo que estaba demás: “la disciplina impuesta desde afuera”, las amonestaciones con libro incluido y quemado en ceremonia publica en el patio del colegio, la puerta cerrada, y en ese momento, el permitir salir a fumar un cigarrillo, en el kiosco de la esquina, hasta la nueva hora de clase.

Los profesores participaban de este nacimiento nuevo y el “Tío” no podía estar ausente. El tenía experiencia en las perspectivas de una estenografía para esa opera prima, que era y sigue siendo la sátira a los profesores. Pintaba y nos enseñaba en esa cátedra abierta cómo dar colores y resaltar lo importante.

Dentro de la semana del año 1958, propuso y se incluyó un certamen de dibujo y pintura que se realizó en el Parque 9 de Julio. El escenario elegido fue la casa del Obispo Colombres, y sus alrededores. Concursaron más de 300 alumnos de diferentes colegios secundarios. El jurado seleccionó los ganadores y los premios fueron entregados en el acto central de la Semana del Colegio.

Para las generaciones de gymnasistas que no lo conocieron, les dejo unas reproducciones de una exposición retrospectiva que se hizo de él en el Centro Cultural Alberto Rouges, del 14 de mayo al 7 de junio de 2008. Querido “Tío”, nos dejaste lo más importante que un ser humano puede trasmitir: el amor y el compromiso por lo que hace.

El Petiso Leites, Promoción 1962


Santos Legname - Río Grande, Jujuy
(Tela. 0,70 x 0,55 m.)


Santos Legname - Tafí del Valle, Tucumán
(Tela. 0,80 x 0,60 m.)

domingo 25 de mayo de 2008

Reunión de la Promoción 62



El pasado miércoles 21 de mayo, realizamos el acostumbrado encuentro de nuestra Promoción 1962. Estuvimos solo 7 egresados de los 14 recibidos. Los ausentes, son por causales de trabajo o estar fuera de la provincia. El anfitrión fue Carlos Velasco, egresado de 1959, quien hace ya muchos años permanece unido a nuestro grupo. En la foto que acompaño, el que suscribe ( parado, a la izquierda de la foto), a mi lado: Eduardo Fajre, Carlos Gorodner, Emilio Forté, Pablo Holgado y Julio Leites. Sentados: Alberto Torrens, Patricio Manson, Roberto López Zigarán (estos 2 últimos ex-compañeros) y Carlos Velasco.
Entre asado, vinos y champagne, evocamos muchos de nuestros momentos en el Colegio. Alentamos desde aquí a seguir con esta sana costumbre y que algún día se pueda realizar el gran encuentro de todos los egresados y amigos.



Un abrazo

chino buiatti

miércoles 21 de mayo de 2008

RAÚL DORRONZORO

Decía Tomás Eloy Martinez en un artículo sobre sus inicios en el Diario La Gaceta, allí por 1951: “Compartía mi celda de monje con algunas de las inteligencias más luminosas del Tucumán de aquellos tiempos: Celma Agüero, Raúl Dorronzoro, María Elena Vela. Mientras esperábamos las hojas húmedas y crudas que nos llegaban del taller, hablábamos de nuestras últimas lecturas: Kafka, Proust, James Joyce, Alfred Jarry.”

Profesor de Historia del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras, completaba horas de cátedra en nuestro querido Colegio “el Gymnasium”.
Llegar a 5º año era el momento más esperado por todos, para tenerlo de profesor.
Si bien su materia (Historia del Arte) era extra-áulica, llenaba los contenidos de nuestra formación de bachilleres humanísticos de amplia cultura universalista.

Sus clases amenas, se agigantaban con su figura de hombre pequeño, de muy buen vestir, adelantado para esa época.
De irresistible carácter, las reuniones en su casa marcaban la tradición de privilegio para los alumnos de 5º y 6º año.

Cuando llovía, no era fácil llegar al asado en lo de Dorronzoro. No era facil recorrer los 200 metros que distaba su casa de la Avda. Mate de Luna, por la calle Coronel Zelaya, desconocida, barrosa y oscura, en aquellos tiempos.

Su casa fue proyectada como traje a medida para este genio y figura: consistía en un cuadrado, de unos 12 metros de lado, que encerraba un único espacio, sin divisiones. En el centro, un pequeño “núcleo”, contenía el baño. En una cara del mismo, se anticipaba una breve y compacta cocina, como la que hoy denominamos “kitchenette”. En otra cara, un acogedor hogar a leña, nos recordaba que en Tucumán, a veces tambien hace frío. Cuadros en las paredes, casi todos originales, daban testimonio de un intenso vínculo con artistas e intelectuales locales.

Caminando alrededor del “núcleo”, iban apareciendo y desapareciendo los distintos sectores de la casa y los numerosos objetos de arte que atraían nuestra atención.

Igual que alrededor de una sequoia gigante, la innecesaria privacidad solo se producía cuando el núcleo central bloqueaba la visual. Pero el sonido, la luz y los olores se encargaban de debilitar la ilusión.
En una esquina estaba su “dormitorio”, solo diferenciado por la presencia de la cama y por unas cortinas enrollables de paja. Amplios ventanales daban luminosidad y sensación de libertad, y marcaban el modo de vivir, casi extravagante, que caracterizaba a Raúl. Y allí nos quedábamos, asado por medio, compartiendo horas ilustres hasta la madrugada.

El último encuentro que recuerdo fue en marzo de 1962, no en su casa sino en la de “Manzanita” Rodríguez. Esa noche se jugaba la final del Campeonato Argentino de Básquetbol en Posadas. Mi origen santiagueño hizo que estuviera pendiente de la radio y fue en un memorable partido, en el que Santiago se consagró campeón en una final infartante ante Córdoba.
Raúl llegó y se puso cómodo, exhibiendo unos clásicos shorts. Premonitoriamente dijo: “querría abrir mis ojos tan solo 5 segundos para ver a todos los cínicos acompañando mi funeral”. Poco tiempo después sus ojos achinados se cerraban para siempre: fallecía en un absurdo accidente de tránsito.
Hoy perdura en nuestra memoria y lo recordamos merecidamente. Él lo sabe.

raimundo buiatti
Promoción 1962

lunes 19 de mayo de 2008

“NO TE ESFUERCES”




















En la postal que me enviara Palito Holgado en 1964, ya publicada en el blog, se destacan dos apreciaciones hacia mi persona: el trato de “camarada” y de “vago”. Lo analizaremos separadamente.
Egresar en 1962 significaba de alguna manera, haber recibido el impacto que causó la Revolución Cubana (1º de enero de 1959) en la juventud estudiantil. Ello nos indujo seguramente, a tomar posiciones mediante encendidos debates ideológicos sobre el tema. El haber simpatizado, como sigo simpatizando, con esa Revolución, me identificó como “zurdo”. De allí el tratamiento de Palito al saludarme como “camarada, si lo prefieres”. Ello también quedó plasmado en una hermosa y simpática postal que me fuera enviada por Eduardo (el “Turco”) Fajre, el Bocha Gorodner y Emilio (el “Flaco”) Forté, que atesoro entre mis recuerdos, la que acompaño y que es el motivo central de esta nota.
Con respecto a lo de vago, Palito lo deja traslucir cuando se refiere que su demora en escribir es por vago y dice: “(que te sirva de consuelo)”. No recuerdo bien por qué ese mote hacia mi persona, pero seguramente a esa atribuida condición de zurdo, se asociaba la de “vago”, concepto que reinaba para quiénes pensaban hacia la izquierda. Esto está bien reflejado en la caricatura de un Fidel muy pancho de la postal!!!. Y por supuesto que al abrirla, estaba la hoja en rojo donde se lee “Ya sé el color de tus ideas”.
No quisiera cerrar esta nota, sin antes recordar que en casa de Emilio, cuando residía en calle Chacabuco, se podía leer en un afiche del Che Guevara, detrás de una puerta, esta inteligente e interesante cita ideológica: “Dejad el miedo al rojo para los animales con cuernos”. Muy seguro, que si se la hubiera tenido en cuenta en la década del 70, no habrían sucedido los horrores de los desaparecidos!!


Chino Buiatti

domingo 11 de mayo de 2008

POSTAL DE PALITO HOLGADO

Hacia 1963, año posterior a nuestro egreso, Pablo Holgado viajaría a EEUU becado por la American Field Service. En Menomoee, Wisconsin, permaneció por casi un año. Se que lo sorprenderé cuando lea esta nota y nuevamente la copia de la postal que me enviara con texto de su puño y letra. Es difícil imaginar que luego de casi 44 años aun la conserve. Pero es ejemplo del grado de amistad que se conseguía como fruto de nuestra experiencia de juventud, cimentada en los valores de excelencia que nos brindaba el Colegio.
Hoy Palito es Decano de la Facultad de Arquitectura de la UNT y estoy más que seguro que cuando lea esta nota, le habré tocado la fibra más íntima de sus recuerdos.



Chino Buiatti

FELICITACIONES

Buceando el arcón de los recuerdos de nuestra juventud gymnasista, encontré una valiosa carta que la Dirección del Colegio rutinariamente enviaba a los padres de alumnos destacados en cada trimestre del período lectivo. Tenía por objeto hacerles llegar las felicitaciones por el concepto obtenido por su hijo y de esta manera alentar a los mismos a mantener la dedicación, el estudio y comportamiento, acordes con el espíritu gymnasista, tal como reza en la carta.

Me pareció que este verdadero documento de una época, guarda el valor necesario para interpretar los años fundacionales del Colegio, donde la expresión “espíritu gymnasista” ya se definía en la misma Dirección, aunque para 1957 se trataba de una intervención, producto seguramente de los hechos conocidos como la “Revolución Libertadora” que acabó con el gobierno de Juan D. Perón. Luego el Prof. José Raúl Mansilla, sería el Director por varios años más.

Chino Buiatti
Promoción 1962

domingo 4 de mayo de 2008

SEMANA DEL GYMNASIUM 1962


Quiero referirme en esta nota a una de las características que tenía la Semana del Colegio allí por 1960. En concreto, a los concursos de folclore que se llevaban a cabo. Eran años en que irrumpía en el medio Los Fronterizos, conjunto salteño que marcó una forma distinta de interpretar el folclore hasta entonces. Se consolidaba la formación de 4 integrantes cantando a 3 ó 4 voces, bajo la estructura de 3 guitarras y bombo. Imitarlos, era una forma de expresar el éxito mediático de sus interpretaciones. Y nuestros compañeros así lo sentían. El conjunto que nos representaba estaba formado por Coco Quinteros, que asemejaba la voz de Madeo, Tito Segura, muy similar a Isella, Jorge Argañarás, con dejo de Gerardo López y el Gringo Maris como bajo. Egresado éste, Eduardo Fajre se acoplaba al conjunto. Es menester destacar que el desaparecido Tito Segura se afirmaría como un icono de la música folclórica de Tucumán y Coco Quinteros reflejaría esa vocación de canto en su hijo, Popi Quinteros, hoy destacado emergente de una nueva generación de folcloristas locales.
Pero los colegios femeninos no se quedaban atrás y presentaban sus conjuntos para competir de igual a igual. En ese sentido, el conjunto de la Escuela Sarmiento fue el ganador de la Semana en 1962, año de nuestro egreso.
Este movimiento cultural hacia lo nativo, y el colegio se la jugaba, era consecuencia lógica de una autodefensa hacia la música vernácula contra la globalización de esa época causada por el Rock and Roll, interpretados por Bill Halley y sus Cometas, Elvis Presley, el surgimiento de Los Beatles y tantas bandas que nos quitaron espacios en bailes, radios, cine, etc. El tango y el folclore, eran sentenciados a una muerte segura. Todo ello de espaldas a nuestros funcionarios de la cultura, comprometidos absurdamente con lo foráneo, como si “todo lo extranjero fuese mejor”. Y ese era nuestro norte, combativo, espontáneo, como células programadas en un organismo biológico en defensa de lo nuestro, y en contra de posibles y reales infecciones. Este movimiento surgió en todo el país y su primera manifestación nacional fue sin dudas el Club del Clan.
Pasaron muchos años desde entonces. Hoy solo quiero recordar aquel Gymnasium siempre a la vanguardia de los acontecimientos culturales de Tucumán, el país y el mundo. Bien vale la pena citar a nuestra expresión máxima, Miguel Ángel Estrella y su movimiento Música Esperanza, pero también hacer justicia con aquellos abnegados e ignorados compañeros que se expresaron a través de la música, el canto, las letras, el teatro o simplemente dirigentes del Club Colegial, algunos tan y otros no tan famosos, que se formaron imbuidos en conceptos que surgían de una educación nueva, universalista, nacional y experimental, como la que se impartía por entonces en nuestro querido Colegio.

chino buiatti

jueves 17 de abril de 2008

ADIOS AL MAESSE BRU

Pinta de galán, compinche, así lo conocimos al Prof. Alfredo Bru por aquel lejano 1957. Llegaba a nuestro querido Colegio como profesor de música reemplazando a Mario Cognato. Aun resuenan en nuestros tímpanos los acordes del Gaudeamus, que imponia las veces de himno del Gymanasium con el cual nos enseñaba a cantar a coro. Pero lo que quedará siempre en nuestra memoria fue su compañía en la gira de 6º año. Los partidos de truco que formaba pareja con Don Daert, el chofer del ómnibus, pareja casi imbatible que nos esforzábamos en ganar. Tantas y tantas anécdotas de ese viaje, que alguna vez deberíamos escribir. Nos introdujo a escuchar los conciertos de la Sinfónica de la cual era su violín guía de la segunda fila, si mal no recuerdo. Llegaba a tanto su contagio por el amor a la música, que en mi caso comencé a estudiar el chello y Coco Quintero el Fagot. Hoy vienen a la memoria aquellos memorables asados en La Loma de Yerba Buena, casa de Emilio Forté, cuando llegaba en su Rambler impecable.
Así lo recordaremos y por siempre......
Te fuiste Maesse, y hasta parece que aquella canción de bienvenida a la primavera europea que nos hacias cantar, hoy es para nosotros, nuestra promoción, tu mejor despedida:
Abril ya retorna
gallardo y gentil
dorando los campos
y el amplio jardín
El agua mas fresca
da vida al rosal
y adquiere el arroyo
más celeridad
Chao Maesse

Pedro Chino Buiatti
Décima Promoción 1962

sábado 12 de abril de 2008

Sabes quienes eran los teteadores?

Los teteadores

Estos personajes existieron en el Gymnasium , seguro que en esas paredes, que todos conocemos, resuenan los ecos del picar del cabrito Gual , del cabudo Cisneros , del pato Arias y del caballo López o el remate contra la línea del ñoqui Magan .y de tantos otros.
Estimado amigo te mando estas líneas por la evocación que me produjo un mail que desde Bélgica me mando un gran hermano de la G. Encontró el sitio y me contacto. En el primer mail no me develaba su nombre, solo me relataba la final de voley en el colegio Santa Rosa de 1984. Donde nosotros le ganamos 3-2 al Tulio.
El partido comenzó por la mañana, con el equipo integro, ganábamos 2-0. Nuestra selección estaba integrada por el sexto y quinto del 84. dos cursos muy competitivos en todos las actividades. En la selección de voley nos juntamos los más “ Teteadores”, palabra esta que deriva de la fascinación hasta la obsesión por jugar con toda clase de pelotas. De vuelta en el partido, nuestro colegio agnóstico no debía ganar en la primera semana que se organizaban ese paradisiaco colegio (por las minas, digo), asi que el partido se suspendió hasta la tarde por que parecía que tenían que dormir la siesta la congregación. El partido parecía cocinado , 2-0 arriba con nuestro equipo superior , pero dos imprevisto o no tanto . Cambiaron de arbitro y el sexto año de Fernando “noqui” Magan , del Roque Gonzáles , de Federico Van Mameren , del Negro Palacios , orlando Conta , y el Caballo Lopez , tenia el asado de fin del colegio ese mediodía . Nuestro entrenador era un egresado querido por los dos cursos, Gustavo Contar , que también tenia un pedo fenomenal a las cuatro de la tarde de octubre o noviembre del 84. Con toda esa ventaja, arbitraje desfavorable y pedo de la mitad del equipo, el Tulio nos empardo 2-2.
El me recordó este momento… cuando después de varios cambios, y el partido en el quinto y ultimo set, iva14-14 . El negro Palacios levanta una cortita y el, nuestro gran rematador la estampilla contra una pared próxima… cambio de saque y un minuto para la puteada. Y con mucha bola y algo de suerte ganó su última final.
Estos eran los “teteadores”, todo el santo día jugando a la pelota (Popeye Núñez), al Básquet, al Voley. Entre nosotros nos llamábamos “teteador” y luego venia el nombre o simplemente “teteador”.
Así se despidió de mi el ñoqui Magan en su segunda carta,… Un abrazo teteador… por ese adjetivo que tanto enorgullecía y que hoy con muchas lagrimas no me deja seguir escribiendo.

Un abrazo , henri Cartagena .