jueves, 2 de abril de 2015

2 de Abril, víctimas de una guerra.

"Las Malvinas son Argentinas”, es tal vez la frase que más vamos a escuchar el día de hoy, 2 de abril, fecha en que se conmemora a los caídos en ésta isla. Y es que parece tan normal. Sería inconcebible que un verdadero argentino negara esto, o no sintiera orgullo por todos sus soldados caídos, o más aún, no expresara un odio retrospectivo hacia nuestros “enemigos” ingleses ¿Verdad? Pero mejor echemos una mirada sobre aquella nefasta época.
Corre el año 1982 y la dictadura militar que tomó el poder por las armas 6 años antes se viene a pique. Con un endeudamiento incalculable y una inflación galopante, es necesario poner al pueblo de su lado nuevamente. Ya en el año 78 la gente se embanderó en la ignorancia, que mientras gritaban efusivos de alegría por un mundial de futbol, la gente detenida en centros clandestinos en lugar de alegría y abrazos de gol, se ahogaba en alaridos y llantos de tortura; así el aparato terrorista comprobó que el sentimiento nacionalista era fácil de manipular, y pusieron en marcha un cruento episodio de nuestra historia. Así se creó un falso enemigo, una falsa causa común. Nos hicieron creer que morir por ellos era morir por la patria. Frente a la plaza de mayo, un borracho con poder diría “Si quieren venir, que vengan, les presentaremos batalla”, y le creímos, y agitamos banderas y cantamos “Galtieri, Galtieri”, y así consentimos un suicidio anunciado.
Nos mintieron que estaban ganando la guerra, que los jóvenes estaban siendo entrenados, que los alimentaban bien. Y no sospechamos que muchos no podían ni sostener un fúsil, que 600 de ellos volverían muertos, sino raquíticos y enfermos, o peor aún, que la cantidad de suicidios de veteranos superaría a los caídos en la isla.
Jóvenes apenas mayores que nosotros sufrirían esto en carne propia. Un frio que los hizo perder brazos o piernas, armas que en su mayoría no funcionaban, heridos que se pudrirían en la mugre, sin ser asistidos correctamente, soldados maltratados y abusados sexualmente por sus superiores. Todos ellos volverían para ser hijos no reconocidos de su madre patria. Para ser ignorados por el pueblo y echados a un lado por la historia. El veterano Cesar González Trejo contaría en una entrevista, como tuvo que vender su Medalla de Honor al valor para poder comprar comida.
Con esta treta del nacionalismo nos hicieron creer que la guerra era una causa colectiva, mientras Thatcher y la Junta Militar movían la batuta en favor de sus propios intereses. Nos enseñaron a odiar a la cultura inglesa y a su pueblo, pensando que esto nos hacía más patriotas, el odio a un falso enemigo.
Algunos dirán que muchos hombres demostraron ser valientes y hábiles incluso en esas circunstancias ¿No es en realidad triste que la valentía y la habilidad hayan servido para el asesinato? Y otros tantos, mirarán con jactancia el valor de muchos soldados. Yo sólo imagino con lástima el dolor y el desconcierto de un pobre joven, y espero el día en que la guerra deje de ser motivo de orgullo.

Reflexión por parte de Pablo Rossi, alumno de 6° año.

1 Comentarios :

Anónimo dijo...

Mmmmm yo te diría que hables mas con excombatientes...te la vendieron cambiada la historia, no niego algunas cosas pero el desconocimiento te hizo escribir erróneamente.
Total! es gratis y te va a hacer bien, buscá el centro de excombatientes de tu barrio y escuchalos, indagalos, aprendé...eso se hace con silencio, con respeto, cambiando ideas, pareceres pero sobretodo aprovechando esto que te da la vida de haber nacido mientras ellos, historia viva, te pueden contar la verdadera historia.
Un abrazo!

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