martes, 30 de noviembre de 2010

Cuarenta años no son nada - Egresados Promoción 1969

Soy de una generación a la que por mi edad pertenezco a la vieja y olvidada Olivetti Lettera, así que de los supérstites somos pocos los que hemos aceptado y adoptado las nuevas tecnologías, las computadoras, internet, y demás.
Esta limitación generacional dificulta muchas veces la comunicación con gente "de mi época", como dicen los viejos. Y a los que nos hemos aggiornado nos permite descubrir todo un mundo de posibilidades, es como si nos hubieran puesto un tercer ojo y a traves de él pudiéramos ver y conocer cosas que de otra manera jamás lo hubiésemos sabido.
Y de esas maravillas, la última que descubrí, fué la página del blog del Gymnasiun Universitario de la U.N.T. que no es ni más ni menos que el colegio donde me formé y donde pasé los mejores años de mi vida. Fué donde pasé de mi niñez a mi pubertad, de mi adolescencia a mi juventud en la plena flor de la vida.
Nada sería lo mismo para mi de no haber sido por aquellos nueve años inolvidables que marcaron a fuego mi carácter, mi formación, mi ideología, mi actitud frente a la vida. Son nueve años porque tuve que repetir el segundo año, pero hasta este hecho que a primera vista luce en detrimento propio hoy lo valoro infinitamente porque me permitió además de revalorizar mis condiciones de aprendizaje, poder vivir un año más de aquella luna de miel con la vida que fue mi paso por esas aulas sagradas, y poder así disfrutar de un año más en compañía de mis HERMANOS gymansistas!. Hermanos sí, porque así los sentí que fueron mucho más que simples compañeros de colegio y mucho más que simplemente amigos. Hoy aún arde en mi alma ese fuego eterno sin prisa pero sin pausa, esa G que quema el alma con calor inagotable.
¡Cuantos sueños de juventud compartidos con Emilio Gnesi, con Carlos Acevedo, con el Gallego Miguelito Joya, con el Sapo Maqui Barber, con el Flaco Perez, con el Cabezón Criscuolo, con el Ruso "Pico de Oro" Piliponski! ¡Cuántas discusiones políticas encendidas con Lito García, con Pipo Pucci, con el Muerto Neme! Aventuras de campamentos y giras de estudio con el Loco Nacul, con el Gordo Mothe con la Garza Halloy, con Primo Clérici, con el Caballo Forgas...
Amigos que con el tiempo se fueron transformando en mis hermanos. El Ratón Guchea, el Michi Escudero, Toroma Padilla, Niki Sánchez Toranzo, el Negrito Acosta, Felipe Fernandez de Ulivarri, el Flaco Turbay, Jorge Lanöel, Rauli De Majo, el Negro Bravo Figueroa, el Guayno Bernardínez....
La vida nos separó luego de egresar, con algunos nos seguíamos viendo por compartir la facultad y las actividades políticas militantes, o simplemente en una mesa de café o porque nos reuníamos en la casa de alguno a comer un asado. En la actualidad, esporádicamente encuentro a alguno en la calle de manera casual y nos saludamos con la efusividad con que se saluda a quien se quiere mucho y hace mucho que no vemos. Jamás me olvidé de ellos y los quiero tanto como hace 40 años cuando egresamos y lloramos juntos nuestra despedida en aquel campamento en estancia Las Tacanas  en 1969. Nada cambió en mi corazón a traves de todos estos años, los sigo queriendo y extrañando tanto como siempre y así será hasta el final de mis dias en que con mi bagaje de aquellos hermosos recuerdos iré a reunirme con el Cabezón, con Lito y con Emilio que se nos adelantaron.
Donde quiera que estén ahora mis hermanos, los que están y los que se nos fueron, y aún sin saber nada de la mayoría de ellos, tengo el claro convencimiento de que deben estar sintiendo por mí lo mismo que yo siento por ellos.
Y ese es el hilo conductor que nos une, y que jamás será cortado por ninguna causa porque son vínculos tan grandes y profundos que ni el tiempo ni la distancia pueden romper.

                                                                             Pilín Ferrao

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